La palabra
小人, xiǎorén, es literalmente «persona pequeña». En los textos más antiguos era la gente común, quien no tenía rango. Con la ética confuciana pasó a nombrar una pequeñez moral: alguien de miras cortas, que piensa en su provecho inmediato y se acomoda a lo que le conviene. En Cambios la llamamos «la persona mezquina», sin género. Algunas traducciones antiguas dicen «el hombre vulgar».
Dónde aparece
Casi siempre junto a la persona noble, para marcar el contraste:
- En La caída: «La persona noble obtiene un carro; a la persona mezquina le despojan la choza.»
- En Renovación: «La persona noble cambia como el leopardo; la persona mezquina cambia de cara.» Una cambia por dentro; la otra, solo por fuera.
Otras veces es una advertencia sobre a quién darle poder. En El ejército y Después del fin: «No te sirvas de la persona mezquina.»
Cómo leerla
No es un insulto ni una etiqueta para siempre. Todos tenemos momentos mezquinos y momentos nobles. Cuando la persona mezquina aparece en tu lectura, puede hablar de alguien a tu alrededor o de una actitud tuya que conviene vigilar. El mismo hecho trae ventura y desventura según desde dónde lo vivas.