Aprende · 4 min de lectura

La secuencia del rey Wen

La secuencia del rey Wen es el orden tradicional de los 64 hexagramas, con sus pares y la división del libro en dos partes, explicada paso a paso.

El orden de los 64

Los 64 hexagramas del I Ching tienen un orden fijo, el que encuentras en cualquier edición: empieza con el hexagrama 1, Actividad, y el hexagrama 2, Pasividad, y termina con el hexagrama 63, Después del fin, y el hexagrama 64, Transición. Ese orden se llama la secuencia del rey Wen, porque la tradición se lo atribuye al rey Wen, el fundador moral de la dinastía Zhou.

No hay pruebas de que el rey Wen lo haya creado. Lo que sí se sabe es que es el orden del texto recibido, el que llegó hasta hoy, y que es muy antiguo. No es el único: un manuscrito en seda hallado en Mawangdui, enterrado en el siglo II a. C., ordena los hexagramas de otra manera, agrupándolos por trigramas.

Todo va de a dos

Lo primero que salta a la vista cuando miras la secuencia es que los hexagramas vienen en parejas: 1 y 2, 3 y 4, 5 y 6, y así hasta 63 y 64. Son 32 pares, y cada par sigue una de dos reglas.

Inversión. En 28 de los 32 pares, el segundo hexagrama es el primero dado vuelta, de arriba abajo. Por ejemplo, el hexagrama 3, Obstáculos iniciales, tiene sus líneas así, de abajo hacia arriba: yang, yin, yin, yin, yang, yin. Si lo das vuelta, queda yin, yang, yin, yin, yin, yang, que es el hexagrama 4, La inmadurez. A este hexagrama dado vuelta se le llama hexagrama invertido.

Complemento. Hay ocho hexagramas que se ven igual al derecho y al revés, porque son simétricos: el 1, el 2, el 27, el 28, el 29, el 30, el 61 y el 62. Darlos vuelta no cambia nada, así que su pareja es su opuesto, con cada línea cambiada: yang por yin y yin por yang. A eso se le llama hexagrama opuesto. Así se forman los cuatro pares restantes: 1 y 2, Alimentación (27) y Excesos (28), El agua (29) y La llama (30), Integridad interior (61) y Éxito en asuntos pequeños (62).

Algunos pares cumplen las dos reglas a la vez, como 11 y 12 o 63 y 64: el segundo es a la vez el primero dado vuelta y su opuesto.

La lección para leer es hermosa: cada situación tiene una compañera que la mira desde el otro lado. Si te sale un hexagrama, leer a su pareja puede mostrarte la misma escena desde el punto de vista contrario.

Las dos partes del libro

La secuencia se divide en dos partes, llamadas canon superior y canon inferior.

  • El canon superior va del 1 al 30. Empieza con el Cielo y la Tierra, en el 1 y el 2, y termina con el Agua y el Fuego, en el 29, El agua, y el 30, La llama.
  • El canon inferior va del 31 al 64. Empieza con Atracción y Lo duradero, que la tradición lee como el encuentro y la unión duradera entre personas, y termina con el 63 y el 64.

Por eso se suele decir que la primera parte trata del orden natural y la segunda, de los asuntos humanos. Es una lectura tradicional, útil como imagen, aunque cada hexagrama mezcla los dos mundos.

La división parece desigual, 30 contra 34, pero hay un detalle: si cuentas cada pareja invertida como una sola figura, porque es la misma figura vista de dos lados, cada canon tiene exactamente 18 figuras. No se sabe si los autores lo buscaron, pero es un equilibrio notable.

¿Tiene una lógica?

Dentro de cada par la regla es clara. El orden entre pares es otra historia. Una de las Diez Alas, la "Secuencia de los hexagramas" (序卦), lo explica como un relato, donde cada hexagrama lleva al siguiente: 有天地,然後萬物生焉, "hay cielo y tierra, y después nacen todas las cosas". Es una lectura bella, pero se escribió mucho después de la secuencia. Hasta hoy nadie ha encontrado una regla matemática sencilla que explique el orden completo.

Existen otros órdenes famosos, como el que en la dinastía Song se atribuyó a Fu Xi, que ordena los hexagramas como números binarios y que llamó la atención de Leibniz en el siglo XVIII. Pero la secuencia del rey Wen es la del libro, y es la numeración que usan casi todas las ediciones, incluida Cambios.

Para qué te sirve

No necesitas memorizar la secuencia para consultar el I Ching. Pero conocerla te da dos herramientas: los números dejan de ser arbitrarios, y cada hexagrama trae consigo a su pareja. Si quieres saber cómo se escribieron los comentarios que la explican, sigue con Las Diez Alas.

Sigue leyendo