Yin y yang son las dos fuerzas que el I Ching usa para describir cualquier situación. Yang es lo que empuja, inicia, se mueve y se afirma. Yin es lo que recibe, sostiene, se adapta y da forma. No son bueno y malo: se necesitan, y cada una lleva la semilla de la otra.
De dónde vienen las palabras
En su origen, yin era la ladera en sombra de una colina y yang, la ladera al sol. Con el tiempo pasaron a nombrar pares de todo tipo: frío y calor, quietud y movimiento, noche y día.
Un dato honesto: el texto más antiguo del libro, el Zhouyi, casi no usa esas palabras. Allí las líneas se llaman por números, nueve y seis. Fueron los comentarios posteriores, las Diez Alas, los que leyeron todo el sistema en clave de yin y yang.
En una lectura
Cada línea es yang (entera) o yin (partida). Seis de ellas forman un hexagrama. Cuando una fuerza llega a su extremo, se convierte en la otra: eso es una línea móvil.
Por ejemplo, Actividad tiene seis líneas yang y Pasividad, seis yin. Casi todas tus tiradas mezclan las dos, y el equilibrio entre ellas te dice mucho del momento.
Para ir más a fondo, lee El yin y el yang.