El hexagrama resultante es el segundo hexagrama de una lectura. Lo obtienes tomando tu hexagrama primario y cambiando cada línea móvil por su contraria: el 6 (yin viejo) pasa a yang y el 9 (yang viejo) pasa a yin. Las líneas estables quedan como están.
De dónde viene el nombre
En chino se dice 之卦: zhī significa "ir a". En las consultas más antiguas que conservamos, narradas en el Zuozhuan, se dice que alguien obtuvo un hexagrama "que va a" otro. Esa es la idea: el derivado es el destino del movimiento.
Qué te muestra
El derivado señala hacia dónde tiende la situación si las fuerzas siguen su curso. No es un destino fijo. Piensa en él como la dirección del viento: te ayuda a decidir cómo moverte, no te obliga a nada. Algunas personas lo leen también como el fondo o el resultado probable de la pregunta.
Si no hay líneas móviles, no hay derivado. Si las seis se mueven, el derivado es el hexagrama opuesto.
Un ejemplo
Sacas Bienestar con la tercera línea en 9. Esa línea habla de que no hay llano sin cuesta: lo bueno no dura sin cuidado. Al cambiarla a yin, obtienes Éxito momentáneo. Leídos juntos, te piden disfrutar el buen momento sabiendo que es pasajero.
Lo explicamos en detalle en El hexagrama resultante.